¿Sabes rodearte de personas positivas? – María Pilar York

Muchos emprendedores que recién comienzan, creen que basta con una buena idea, un plan de acción, una estrategia financiera, marketing y todo estará funcionando sobre ruedas. ¡Falso!. Tanto principiantes como los que llevan años en algún negocio, saben perfectamente que el éxito o el fracaso de un proyecto depende de las personas. El creador o líder de la idea no es suficiente. Los socios, inversionistas, empleados, colaboradores, proveedores, vendedores y clientes son claves para la prosperidad. Después de todo, vender u ofrecer servicios es parte de las relaciones humanas. 

La creatividad y la capacidad analítica son herramientas fundamentales para determinar si nos estamos asociando o delegando tareas en personas apropiadas. El abrir la mente, explorar opciones, aprender, observar, contagiar optimismo y confianza son claves de un proceso creativo. Tal como dijo el pintor francés, Edgar Degas: “El arte no es lo que VES, sino lo que haces VER a los demás”. Toda empresa va más allá de lo que ofrece. Incluye un contexto cultural, social y hasta onírico.

La capacidad analítica es posterior al crear y al autoconocimiento. Se trata de asesorarse en temas legales, psicológicos y profesionales. Trabajar en equipo es  evaluar la red de personas que realmente necesitamos. A veces, en la euforia de un buen comienzo, el hacer favores a los parientes y amigos se puede volver un arma letal para el futuro de la empresa. 

Valores y responsabilidad

Trabajar solo es fácil. Sin embargo, a pesar de los avances cibernéticos, es imposible hacerse cargo de todas las etapas del proceso. Cuando nos abrimos a otros, es esencial presentarnos no solo con bonitas fotos en las redes sociales, sino que también con nuestra honestidad. Para que una empresa, proyecto e idea funcione, es importante que nuestro “enamoramiento” trascienda a las personas que nos rodean y alcance a aquellas con las que vamos a trabajar. El visualizar al otro como “objeto” o “conveniencia” lleva a problemas legales y personales. Los valores humanos incluyen la responsabilidad. No basta con compartir emociones, con sentir que esa persona parece calzar contigo. Hay que evaluar en forma racional y práctica para elegir a nuestro equipo. Por supuesto, no hay que olvidar el toque artístico. Es el detalle que nos hace únicos; que nos hace encontrar a quienes de verdad quieren compartir su jornada con nosotros.  

Las relaciones humanas son complejas. Nos movemos en una mezcla de ilusiones, sentimientos, intelecto e indiferencia. Pensamos que cualquier colaborador da lo mismo, que bastan sus credenciales laborales o académicas. ¿Sabes elegir a las personas que te rodean?. Como dijo alguna vez el magnate Henry Ford: “Juntarse es un comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito”.

  María Pilar York

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